21 de enero de 2011

Enredando

GalápagosEl título podría inducir a error, pero es el que me apetece; aclarar que quiere transmitir una especie de juego a la hora de enlazar temas a través de la fotografía.

Ayer tenía por delante una excesiva jornada de trabajo, mi hora de salida sobrepasó las 20 horas; antes que los de “en red ando” me volviesen loco y como he llegado a la conclusión que he de ir reservándome para no morir con las botas puestas, me tomé unas horas libres por la mañana, el sol invitaba, con la cámara compacta que tenía en la mochila fui a dar un paseo por el parque.

Había bastante personal con réflex y grandes trabucos conectados, casi que me entra timidez y todo; me pareció ver alguna mirada elocuente, como dando a entender su superioridad. Visto lo visto, me esmeré un poquito e hice algunas fotografías y vídeos en plan reto personal.

Los galápagos de California aumentan exageradamente por nuestros ríos, parques, charcas y embalses gracias a la ignorancia de los “bienintencionados amigos de los animales”, los sueltan cuando se cansan o llegan a la conclusión de que no pueden seguir con su mascota; gracias también a la pasividad de las instituciones que deben de controlar la venta de este tipo de animales, esos mismos responsables políticos que utilizaron el logo de año internacional de la biodiversidad en el 2010, para poner en algún panfleto inútil y cumplir con el expediente.

Pato colorado

El bonito color jengibre de la cabeza y la proximidad del Pato colorado resultó una tentación para apretar el disparador de la cámara.

Hay una población residente de Pato colorado en el parque de Gijón que resulta muy atractiva y fácil para la fotografía.

 

Un pollo muy madrugador que se enfrentará a una fuerte bajada de las temperaturas, en ese momento andaba a su aire, ni idea de que especie es. La brisa gélida  hacía que yo sintiese mucho frio, los rayos de sol me engañaron y no salí lo suficientemente abrigado.

Por último os dejo un breve instante de la agitada vida de las fochas, hay que empezar a marcar territorio que el espacio es pequeño

 

El baile de las Fochas

2 comentarios:

  1. Hola, Miguel, si miras por encima del hombro, la mayoría de los de la reflex y el trabuco tienen la cámara en automático, solo hay que ver las fotos de Pablo Fernández, por ejemplo, para ver que nada de nada tiene que ver la calidad con el tamaño del tele. Con su equipo yo no haría más que tirar tarjetas a la basura.
    Yo soy de los del trabuco, pero admito que me lo compré porque me falta arte, el aire de superioridad debería estar penado por la ley con trabajos comunitarios, o algo así.

    Madre, que frío va a pasar el pollito esta semana...

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  2. Hola Iván
    Para la mayor parte las cámaras tienen demasiados botones y menús complicados, configurar para cada tipo de fotografía y para condiciones cambiantes lo hacen pocos. Creo que cambiarán mucho las cámaras en un corto espacio de tiempo.
    También suelo andar con el trabuco y no quiere decir que haga buenas fotos, para mi es una forma de acercarme a las cosas y de divulgar un poquitín, un grano de arena. Cuando mejoro las fotografías me satisface, como a todo el mundo, supongo.
    Las tuyas objetivamente han mejorado gracias al zoom y no creo que te falte arte, lo de Pablo es dedicación y arte; tiene mucho mérito y un don especial.
    Lo de mirar con aire de superioridad es un error en cualquier faceta de la vida.
    Tampoco creo realmente que quienes estaban ese día en el parque lo hiciesen e igual eran unos excelentes fotógrafos; un recurso literario para narrar la situación que me pareció divertida. Las veces que he ido al parque con la cámara, siempre me he encontrado con muchos aficionados o fotógrafos; afición sana, por lo general buena gente y respetuosa.

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