5 de abril de 2011

Dentro del Aro, Arum italicum







Fotografía de una parte no visible del Aro, la parte inferior de la  espiga  denominada  espádice, es una inflorescencia con cuatro anillos sobre un eje carnoso.

El primer anillo, empezando por abajo, lo forman pequeñas flores femeninas con forma de grano que llegarán a dar las bayas redondeadas de color rojo escarlata; el segundo anillo lo forman flores estériles filamentosas; el tercer anillo está formado por las flores masculinas y el cuarto similar al segundo, un penacho filamentoso.








Rodeando la espiga  o espádice aparece una ancha bráctea llamada espata, la mayoría de las personas al conjunto de la espata y espádice lo denominan flor. 

Esta bráctea hace como un cucurucho que se abre durante el día y genera calor lo que ayuda a esparcir un débil olor que atrae a unas pequeñas moscas. 

Existen otras teorías sobre la generación de calor por parte de la planta, no creo que estén reñidas con la de que así esparcen mejor el aroma.

Este tipo de “flor” es una trampa para atraer insectos y obligarlos a polinizar las flores femeninas, la pequeñas moscas entran en la parte inferior de la cámara, por debajo de los filamentos y una vez dentro esos  filamentos impiden que los insectos escapen; si ya han visitado otra planta, polinizarán a las flotes femeninas receptivas. Con posterioridad los estambres maduran y arrojan polen  sobre las moscas, momento en que los filamentos marchitan y permiten que los insectos escapen en busca de otra planta.
 


El Aro es una planta vivaz frecuente en toda Asturies, le gustan los bosques húmedos, los setos y los jardines en general. 

Hay quienes consideran que son una plaga en un jardín, nacen al pie de cualquier arbusto o árbol y se extienden con facilidad; yo le tengo aprecio a esta planta y si alguna sale donde no quiero, cambio el rizoma de lugar y en paz.
Sus frutos o bayas son muy apreciadas por las aves, maduran en el verano y quedan al descubierto al caer la espata, la baya roja es muy atractiva en contraste con el follaje verde durante el verano, lo es tanto que, en ocasiones no llego a ver los frutos maduros al completo. 

Las semillas están diseñadas para pasar por el intestino y así son fácilmente diseminadas; no es difícil de entender que las aves expulsen esas semillas desde los árboles y arbustos  al pie de los que la planta encuentra condiciones favorables para su desarrollo.

Las bayas del  Aro también son frecuentadas por insectos, los insectos son apreciados por otros animales; un jardín vivo es un espacio donde se recrea una relación de armonía con la naturaleza.

2 comentarios:

  1. Buenos trabajos , Miguel parece que de alguna forma conseguire comentar lo que vas publicando ,he visto los anteriores y muy buenos.

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