17 de noviembre de 2012

Paisaje variable



En esas escapadas rápidas por el embalse, me sorprenden las nubes y en ocasiones parece que quiere envolverme la luz del  ocaso.  Hay muchas personas que tienen cierta tendencia a la tristeza o la melancolía con esta luz, a mi me produce la necesidad de contemplación de ese  paisaje variable.
Cada instante es diferente, se suceden imágenes que nunca se repiten; creo que invitan al pensamiento errático.





Se dice que  volar es la máxima expresión de libertad que la persona pueda imaginar, ante el cielo que muestra la fotografía ¿qué pensará esa figura solitaria?; es cierto que no ha llegado a la  ausencia total de límites y que la  autonomía de movimientos es constreñida, aun así, desde mi posición parece libre como un pájaro.





La tenue luz que atraviesa algún claro, me permite disfrutar de un Ánade real Anas platyrhynchos, reposando en una roca.





Algo más lejos, un grupo que parecen  ejemplares de Porrón moñudo Aythya fuligula, se alejan por percatarse de mi presencia.

 




En un prado advierto la presencia de una hembra de Faisán común Phasianus colchicus, tal vez procedente de alguna suelta, nunca antes los había visto en las inmediaciones del Embalse.

6 comentarios:

  1. El pensamiento errático no es malo, es el mejor para el fin de semana...

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  2. Me gustan esos estratocúmulos iluminados por la última luz y el ánade, apetece achucharlo.
    Un saludo, Miguel.

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    1. Sigo las lecciones sobre nubes en tu blog, muy buenas. Un saludo y gracias, Belén

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  3. Afortunadamente el paisaje es variable también dentro. Así que lo que uno ve fuera puede despejar los nubarrones. Besos.

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    1. Y afortunadamente no hay nubarrones eternos. Besos

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