4 de junio de 2013

Esfinge de la calavera


Pues ya le tenía ganas a la Esfinge de la calavera Acherontia atropos, se puede decir que me picó en la ventana; como suelo ser ajeno a las supersticiones le abrí para que entrase, un día después continúo vivo y escribiendo.

Es curiosa la reacción del personal con los bichos, algunos se lo deberían de hacer mirar; otros conocedores de la importancia del hallazgo, no se quisieron perder la ocasión de ver esta especie; procede de África tropical y ha recorrido muchos kilómetros hasta llegar a nosotros.


Las  esfinges son denominadas así por la postura que pueden adoptar en su fase de oruga, se les encontró cierto parecido con la Esfinge de Tebas; a esta, la denominación de la calavera o de la muerte, se le ha endosado por el dibujo que tiene en el dorso.


No intentar ver la calavera que se le puso a esta esfinge en el cartel de la película “El silencio de los corderos”, esa calavera, es del retrato surrealista de Dalí, “In Voluptas Mors”; el artista, está posando junto a un cráneo grande, compuesto por siete desnudos; obra  realizada con la colaboración del genial fotógrafo Philippe Halsmann.


El sambenito de la muerte, lo lleva doblemente  en el nombre científico, Acherontia por el río Acherón que llevaba las almas al lago llamado Acherousia. Atropos, era el nombre de una de las tres Moiras de la mitología griega; inexorable o inevitable, ella era quien cortaba el hilo de la vida.


Este esfíngido emite un zumbido agudo defensivo al ser atacado o molestado, doy fe; es uno de los pocos que se conocen con esta capacidad.


Si a todo lo anterior añadimos que es de costumbres crepusculares y nocturnas, podremos entender su mala prensa.


El bicho no es responsable de nuestros miedos, ni de que no asumamos la muerte, como un proceso natural de la vida, tiene una vida muy corta como adulto, de veinte a treinta días.

Después de prestarse para la sesión fotográfica, voló libremente.


4 comentarios:

  1. Yo no soy supersticiosa... susurrale al oído que vuele hacia aquí. Saludos.

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    1. La he perdido de vista en la espinera, si la vuelvo a ver ya le diré. Saludos

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  2. Es un bicho fascinante, el sonido que emite, tanto para defenderse como cuando emprende el vuelo no se te olvida, además es enorme, y la guerra química que improvisa para robarles la miel a las abejas es una historia alucinante.
    Lástima su estúpida mala fama.

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    1. Se podrían contar muchas cosas de este bicho, lo de la relación con las abejas es muy interesante. La fama, como tantas supersticiones...Un saludo

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