2 de julio de 2014

Lagarto ocelado


Hacía unas pocas horas que una amiga me comentaba un documental, sobre la diversidad de vida en una leñera. Supongo que el Lagarto ocelado Timon lepidus o Lacerta lepida -creo que aun sigue en discusión el nombre científico- también lo sabe y ha convertido a esta de las fotos, en su territorio de caza.


Las fotografías están tomadas por encima de los mil metros, en la vertiente sur de la cordillera cantábrica, tierras de León. Aunque este lagarto tiene una amplia distribución por la Península Ibérica, falta en las zonas más húmedas de la cornisa cantábrica y en las áreas de alta montaña.  


El lagarto ocelado es omnívoro, seguro que en la leñera tiene unas buenas provisiones de grandes insectos, mariposas, arañas, caracoles, babosas, gusanos, lagartijas y otros. Y en las cercanías no faltará algún pequeño mamífero, huevos y pollos de aves, e incluso algún fruto dulce para completar su alimentación.


Por ese colorido tan vistoso, con los ocelos amarillentos bordeados de marrón y el fondo verdoso; se ve que es un ejemplar joven. También por el tamaño, este estaría por los treinta centímetros, incluida la cola que, suele ser dos veces el tamaño del cuerpo; cuando son adultos, suelen alcanzar los sesenta centímetros e incluso más, en algún lugar he leído que, un ejemplar llegó a medir unos noventa centímetros.


Gracias a la inestimable participación humana, como no podía ser de otra manera, difícilmente se ven ya grandes ejemplares.


Mostraba una forma curiosa de tomar el sol, en varias ocasiones le he visto levantando las patas, su orientación variaba con la hora del día, con tendencia a estar frente al sol.




Cerca de la leñera se encontraba la madriguera, allí pasaba las horas centrales del día, se prodigaba más con el sol de la mañana o del atardecer. Supongo que será el lugar donde hiberna y por el clima de la zona, lo hará con toda probabilidad, desde octubre a primeros de abril.


Es cauto, sin duda tiene muchos enemigos, es un bocado suculento para un buen número de depredadores y el juego consiste, en comer y no ser comido.


Tiene algunos de los mecanismos para librarse de los predadores, la automutilación de la cola, la velocidad y lo buen trepador que es; no fui capaz de fotografiarlo correteando por un muro vertical, no es de extrañar que trepe a los árboles con facilidad y rapidez. Puede adoptar, si se ve acorralado, por erguir la cabeza, abrir la boca y emitir un resoplido para intimidar; en último caso muerde con fuerza a los atacantes y suelta mal.



Entre otros bichos, puedo decir que es el responsable de que el pasado fin de semana, lo haya pasado estupendamente; espero tener la oportunidad de ver de nuevo sus andanzas y que se convierta en un gran ejemplar.

Para saber más:




12 comentarios:

  1. Magnífico reportaje a este precioso reptil, desgraciadamente,cada vez más escaso.
    Saludos

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    1. Me alegra que te haya gustado. Gracias y saludos

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  2. Que post mas guapo...pedazo fotos y texto....enhorabuena amigo.....me encantan estos bichos!

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    1. Me alegra que te guste, de cuando en cuando estudio un poco y lo cuento. Gracies y saludos

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  3. Me encanta. He tenido la suerte de verlos varias veces. Son una preciosidad. Curiosa la forma de tomar el sol, jaja. Saludos!

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    1. He de confesar que es mi primera vez para esta especie de lagarto. En cuanto a lo de tomar el sol es muy curioso el dato que da @cmlchao "Los lagartos ocelados prolongan su exposición al sol hasta que alcanzan una temperatura de 34ºC." Saludos y gracias

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  4. Excelente reportaje y no menos interesante texto , tienes alma de naturalista, hace muchos años lei un buen libro, naturalistas curiosos ,creo recordar que de Nikolaaas Tinbergen ,( premio nobel de etologia ) donde la conducta de observación y didáctica de tus textos es similar.
    Buen trabajo compañero

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    1. Esa es mi afición desde que era un crío, creo que la podré desarrollar si un día me llega el júbilo. Gracias por la motivación compañero. Espero que se resuelva la cuestión física cuanto antes. Un abrazo

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  5. Venían a casa, tomaban el sol en el jardín, no les molestaba, ni ellos a mí, ni siquiera el gato les decía miau. Los lagartos ocelados, tan maravillosos. No eran de tamaño nada desdeñable. Echo en falta sus visitas en mi nueva vivienda, les enviaré una misiva anunciando el cambio, tarjetas de visita. Andan por Sierra Nevada, puerta con puerta, le deseo larga vida al vecino. Desconoce mi admiración. Me encantó, me encantan los lagartos ocelados, son bellísimos, disfruto cuando los veo por la sierra.

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    1. Todo un lujo tus vecinos, te deseo que los disfrutes mucho tiempo. Un abrazo.

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  6. Enhorabuena por ese grato encuentro, Miguel, magnífico reportaje. Me encantó el escribano cerillo de la anterior entrada. Un abrazo.

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  7. Gracias Belén, me encanta que os guste. Un abrazo

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