11 de noviembre de 2011

Un final feliz


Todo no termina mal, salía ayer del trabajo y me encontré una hermosa Curruca capirotada Sylvia atricapilla, tirada en la acera totalmente conmociona, casi seguro que había sufrido un choque contra una ventana; cabeza levantada hacia arriba, pico abierto y con un gran aturdimiento que no le permitió ni resistirse a que la cogiese.
Tras dos horas en una caja de cartón con agujeros, en un lugar sin ruido, su aspecto cambió totalmente. Nada más sacarla de la caja, se zafó de mi mano con toda facilidad y voló a un árbol cercano.


Desgraciadamente este tipo de accidente es muy frecuente y no suele terminar tan bien. Este  fenómeno que se repite en muchos lugares y casi en cualquier cristalera de ciertas dimensiones que esté próxima a vegetación arbórea, las aves se estampan contra los cristales creyendo que pasan de un árbol a otro.
La  estimación es  que anualmente mueren por impacto en edificios acristalados, pantallas acústicas, vehículos, estructuras de generación y transporte eléctrico más de mil millones de aves en todo el mundo.
Se pueden hacer muchas actuaciones en positivo, pegatinas en los vidrios  con siluetas de aves rapaces u otro tipo de adhesivos de vinilo microperforado que dejan pasar la luz al tiempo y con los que se puede decorar cualquier edificio. Como parece ser que las figuras de predadores con aspecto real son más efectivas que las típicas siluetas negras, podemos usar nuestras propias fotografías mandándolas imprimir en un soporte adecuado.

7 comentarios:

  1. Aunque intuyo tu ateismo, Miguel, tienes el cielo ganao...

    ResponderEliminar
  2. Me alegro por la curruca. Todavía me acuerdo de un herrerillo que se estampó contra el cristal de un coche en el que yo iba. Saludos

    ResponderEliminar
  3. Intuyes bien Iván, en el cielo me sentí cuando la Curruca mostró vitalidad y salió volando, a mi es algo que me hace feliz.
    De esas cosas Pablo no está libre nadie, son tristes pero suceden.
    Saludos a los dos.

    ResponderEliminar
  4. que suerte para la curruca haberte encontrado
    yo lo hago casi a diario con los petirrojos que se chocan contras las ventanas de donde curro y con los colirrojos que se meten dentro y tienes que sacarlos ,jajajajaj me hacen pasar un mal rato a mi y a mis compañeras,pero tiene final feliz
    saludos miguel

    ResponderEliminar
  5. Lo que importa es que termine bien. Saludos Ángeles

    ResponderEliminar
  6. Qué suerte que estabas allí. Conozco sitios en donde pasa ésto, pero a la gente le importa bien poco, con lo fácil que se podría solucionar. En fin...Saludos Miguel.

    ResponderEliminar
  7. La verdad es que se pueden hacer muchas pequeñas cosas que no cuestan esfuerzo y sumadas formarían algo muy grande, cuestión de educación. Saludos.

    ResponderEliminar